Crecer

Parece que el tiempo pasa, hay tantas cosas que cambian, pero la esencia sigue igual.

Crecer como el árbol

Esto es lo que ocurre con las Olimpiadas de mi colegio que se realizan en abril cada año y que hace que te des cuenta de que en nada creces, aquel niño de infantil hasta ahora que ha crecido. Sí, nos hacemos mayores, seguimos siendo la misma persona, pero experimentamos cambios.

Cambios, estamos en continuo movimiento, y menos tiempo en continuo reposo. Todos los mayores añoran la juventud y la infancia, una época en la que todos íbamos a comernos el mundo y que había pocas preocupaciones. Muchas personas ven la juventud como la forma de libertad, antes de la prisión de ser adulto. Crecer nos da miedo, miedo de hacer la compleja declaración de la renta, miedo de ir al médico sólo y no entender nada de tu diagnóstico; miedo de mirar las cifras de la cuenta corriente con la esperanza de que cobres la nómina mensual; miedo de comprar en el supermercado a cuentagotas, miedo de tener rutina, miedo de ser amargado, de no vivir la vida como te hubiera gustado, miedo de no encontrar el amor de tu vida y miedo a la muerte.

Parece que la edad adulta nos aterra a estos jóvenes de hoy y adultos del mañana. Yo no tengo miedo a estos cambios, porque sé que vendrán, que estarán presentes a lo largo de mi vida. Yo aceptaré los cambios que mi vida me depare y me enfrentaré a los problemas que se me pongan en mi camino con decisión.

Esta semana ha sido muy importante para mí, paso a ser adulto en la religión católica que yo profeso, y que he ratificado mi fe ante Dios y he confirmado que voy a seguir el camino del amor guiado por Cristo. Este fue un momento muy relevante en mi vida, porque no me sentí sólo ese día, ya que estaba con Dios y con mi familia que habían recorrido cielo y tierra para apoyarme en este paso muy importante en mi vida, ahí supe que no hay distancia que nos separe como el amor que nos une, y a mi abuela como a las demás personas que no están y que me han llenado de bondad las llevo y las llevaba en mi corazón con mucha emoción ese día.

Además de ello tuve las olimpiadas de mi colegio, uno de los eventos con los que más disfruto y que me traen vientos dulces del pasado cargados de mil y un recuerdos de años atrás. A lo mejor serán mis últimas olimpiadas, pero puedo decir que han sido las más felices de todas. He sido un poco competitivo, pero al final sigo viendo el verdadero mensaje de las olimpiadas que es disfrutar del deporte y lo he conseguido. He disfrutado también de lo que con las olimpiadas viene de la mano que es la tómbola solidaria en la que estuve repartiendo premios. Y me quedó claro una cosa de mi vida y es que me gusta más dar a los demás que recibir yo, además se trataba de un objetivo solidario que era ayudar a Ucrania a través de la casa que tienen en Rumanía, cerca de la frontera con Ucrania, la congregación de mi colegio.

Yo me he sentido feliz todos los días de las olimpiadas, a veces no ganaba nada y me quedaba a las puertas de la medalla, pero me decía no pasa nada porque todavía hay gente de mi clase compitiendo y yo estuve apoyándoles como ellos me habían apoyado en las demás competiciones. A pesar de las diferentes derrotas, sabía que iba a darlo todo en las siguientes competiciones y que habría alguna que ganaría, aunque lo importante era participar y yo participé en todo, hasta tuve tres competiciones en 15 minutos y las jugué.

Era un miércoles lluvioso, pensaba que se iban a suspender las últimas competiciones de relevos y la carrera larga. En los relevos masculinos no ganamos, me dio un calambre en mitad de la carrera y tenía miedo de no poder competir en la carrera de resistencia por la tarde, posteriormente me tuve que ir corriendo al peluquero y luego volver a hacer voley, en voley pinchamos, pero disfrutamos del partido. Luego tuve relevos mixtos en los que hicimos una carrera espectacular que estuvo en disputa en el último testigo, pero gracias a la pedazo carrera que se marcó mi amigo conseguimos el oro.

Ya después de eso estaba muy nervioso por la gran carrera, y me acordé como de pequeño era el último en esa carrera, que ni siquiera recibía la medalla de los sesenta primeros. Ahora me miro al espejo y digo he crecido, no solo físicamente, sino también el cómo soy, también me digo que esta tarde puede ser un gran día, el día en el que pueda ganar por primera vez la carrera larga de las olimpiadas. Yo a veces comparo una carrera con mi vida, hay momentos de la carrera en los que parece como si me voy a caer al suelo de lo cansado que estoy, pero sigo adelante hasta la meta, la carrera larga había momentos de cansancio, pero luego encontraba aliento en aquellas personas que estaban allí, a mis amigos, en especial a mi amor, aunque también llevaba en mi corazón a mi familia que no estaban allí, pero que me acompañaba. Y llegué a la meta, era un sueño, después de tanto tiempo levanté ese trofeo siendo yo el que hace seis años o siete ni ganaba la medalla de consolación. Este día quedará enmarcado en mi habitación con esa copa.

No hay mayor trofeo

que ser feliz y vivir.

LVMundo

Esto es crecer, y estos son de los días más felices de mi vida. Y esta es mi vida, que venga lo que venga lo llevaré con una sonrisa y con ilusión, porque vivir es mágico y crecer también es un regalo de esta vida.

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